Definir objetivos es tan sólo el principio para empezar el largo viaje que nos lleva hacia ellos, pero como todos los principios sino empezamos con buen pie difícilmente acabaremos teniendo éxito. En este post me gustaría hablarte de las reglas de oro para la definición de objetivos…
Imagina que tienes el objetivo de mejorar tu liderazgo. Este objetivo puede ser lo mejor que te ha pasado en la vida o puede ser un absoluto desastre que nunca se haga realidad, y en buena parte dependerá de cómo inicies el proceso, es decir cómo definas el objetivo. Las personas que más éxito tienen al son aquellas que son capaces de hacer una buena definición de su objetivo.
El único interés que tenemos al definir el objetivo es hacerlo tangible, conseguir que esté a nuestro alcance y que nos sintamos con ganas, motivación y herramientas para llevarlo a cabo.
"Si no te detienes a definir bien tu objetivo, difícilmente podrás tener todos los ingredientes que te harán cumplirlo."
El objetivo “mejorar mi liderazgo” es un objetivo suficientemente ambicioso, importante y significativo como para tratarlo con el máximo respeto, y eso implica tener un gran comienzo.
LA DEFINICIÓN DEL OBJETIVO
La fase de definición del objetivo es crucial, porque nos ayudará a hacer posible el objetivo. En esa fase estamos definiendo, ya en nuestra neurología, es decir entre los caminos que se trazan entre las neuronas de nuestro cerebro, la forma que tendrá el futuro. Es, por lo tanto, una fase de vital importancia, cuya culminación generalmente nos deja con un buen sabor de boca y la sensación de que podremos conseguir nuestro objetivo. Para conseguir un objetivo, no sólo es necesario saber lo que queremos, sino que además tendremos que definir con la mayor precisión los detalles del mismo.
Muchas personas no tienen objetivos, tienen intenciones ¿Qué los diferencia? Una intención es un “quiero…”, un objetivo es un “voy a…”. Es habitual que las personas quieran conseguir objetivos, y para ello se dicen a sí mismos y a los demás todo lo que les gustaría conseguir, están la mayor parte del día soñando, sin embargo no se están comprometiendo consigo mismos para conseguir su objetivo.
"En la sociedad actual la mayoría de personas sueñan cada día, pero sin embargo no se comprometen hacia conseguir sus objetivos, permanecen anclados al deseo, y no tanto a la acción".
En el caso anterior, si queremos mejorar nuestro liderazgo habrá que definir primero algunas cosas:
- ¿Cuando empezaremos y cuándo consideraremos el liderazgo mejorado?
- ¿Qué tipo de liderazgo deseamos, cercano, orientado a objetivos, firme, líder coach, visionario...?
- ¿Qué queremos conseguir exactamente?
- ¿Qué diferentes formas de mejorar el liderazgo tenemos a nuestro alcance?
- …
Las intenciones no nos sirven demasiado. En realidad, por si mismas, nos marcan un rumbo, pero el camino en sí mismo, las distintas rutas, desvíos y detalles del mapa los descubriremos con una apropiada definición del objetivo.
Definición META4
Los objetivos deben cumplir con el acrónimo META4: Medibles, Específicos, Temporales, Alcanzables, Auténticos, Ambiciosos y basados en la Acción. Veamos cada uno de estos ítems:
¿Por qué MEDIBLES?
Debemos de poder medir su avance o su cumplimiento de una u otra forma. Los objetivos más tangibles se pueden medir fácilmente. Por ejemplo “comprar una vivienda”, “perder peso”, “encontrar pareja” son objetivos fácilmente medibles. Sin embargo “mejorar la relación con mi jefe”, “ser más feliz”, “mejorar mi liderazgo” son objetivos menos fáciles de medir, pero que también podemos medir en forma del nivel de satisfacción que hemos alcanzado.
El objetivo “Solucionar el conflicto con mi jefe” es medible si pasadas unas semanas pudiéramos medir el nivel de satisfacción que tenemos con esa relación. Y esta medición es una sensación más que otra cosa. Ya que la calidad de una relación no se mide por el número de sonrisas o palabras intercambiadas.
Por lo tanto para definir bien nuestro objetivo debemos preguntarnos ¿Cómo lo podremos medir?, ¿Cómo sabremos que estamos avanzando hacia nuestro objetivo?
Una clave en el caso de mejorar nuestro liderazgo podría ser preguntar a los demás en qué medida estamos mejorando o evolucionando. Otra forma de medir sería a través de nuestra propia satisfacción personal con la mejora, anotando cada semana en qué medida estamos mejorando.
¿Por qué ESPECÍFICOS?
Un objetivo debe ser lo más específico posible, de lo contrario no lograremos el objetivo, porque no sabremos el lugar al que queremos llegar. El objetivo “correr una maratón” no es muy específico. El objetivo “correr la maratón de Nueva York” es más específico. Todavía sería más específico si habláramos de el tiempo que queremos tardar en correrla como máximo.
Conviene preguntarse, ¿qué características específicas tiene mi objetivo?
Ante el objetivo inicial que comentábamos al inicio del capítulo “mejorar mi liderazgo” podríamos decir que los siguientes puntos lo harían específico:
- Hacer reuniones de calidad con cada persona de mi equipo.
- No perder el control nunca.
- Dar feedback positivo cada semana a una persona al menos.
- Dedicar un par de horas a la semana a planificar.
¿Por qué TEMPORALES?
Los objetivos tienen que tener una fecha de comienzo y una fecha de terminación, de lo contrario acabaremos por no hacer nada o dejarlo siempre para más adelante, como una pelota que cada vez que nos encontramos con ella la golpeamos con el pie y la tiramos un poquito más adelante.
Un error cometido por muchas personas, es fijarse metas de comienzo bastante alejadas. De esta forma evitan la incomodidad que les supone tener que empezar a cumplir un objetivo. Calentar motores, es lo que más cuesta generalmente. Así es, que si alguien quiere perder peso suele decir aquello de: “Cuando pase el verano”, “La semana que viene”, “cuando acaben las fiestas”… de esta manera nos seguimos dando el permiso para hacer lo que queramos hasta entonces.
Conviene preguntarse: ¿Cuándo quiero haber cumplido mi objetivo? Por lo tanto en el objetivo que poníamos anteriormente, el objetivo estaría mejor definido si decimos “Antes de acabar el año voy a mejorar mi liderazgo notablemente, lo que se traducirá en... y en una valoración de mi equipo de al menos 8 sobre 10 en las 5 competencias clave del liderazgo”.
Muchas personas se suelen excusar con frases del tipo “no depende de mi el “cuándo” se vaya a cumplir el objetivo”, “Mi objetivo necesita de creatividad y no sé cuando finalizaré, ya que no dispongo de ella siempre que quiero”… esto no son más que otras formas de decirnos “no estoy lo suficiente comprometido para cumplir el objetivo”. Por supuesto que uno no tiene poder sobre todas las variables, pero en la medida que uno se pone una fecha límite y se compromete con un plan de trabajo, todo es más sencillo. Para hacer modificaciones siempre se está a tiempo.
"Poner una fecha de terminación y de inicio es la mejor forma de comprometernos con nuestro objetivo".
¿Por qué ALCANZABLES?
Debemos sentirnos capaces de conseguir nuestro objetivo, de hacerlo realidad. En muchas ocasiones nos ponemos objetivos demasiado ambiciosos, demasiado grandes, fuera de nuestras capacidades y por lo tanto acabamos por no acercarnos a ellos en lo más mínimo, por desmoralizarnos en el camino mientras no somos capaces de lograrlos.
Si no hemos hecho el más mínimo deporte o ejercicio durante nuestra vida, no es realista que queramos correr la maratón de Nueva York que se celebra el mes que viene en menos de 4 horas. Al 99% no lo conseguiremos y seguramente acabemos con la moral demasiado baja para seguir haciendo deporte una vez perdida la oportunidad de conseguir nuestro objetivo.
Por lo tanto, dotar a nuestro objetivo de realismo es crucial. Debemos preguntarnos “¿En qué medida me siento capaz de conseguir mi objetivo?, Mirándolo con cierta objetividad, ¿en qué grado seré capaz de conseguir mi objetivo?”
¿Por qué AUTÉNTICOS?
Cualquier objetivo que nos propongamos debe de partir de nuestro interior, de lo contrario o no lo conseguiremos, o habiéndolo conseguido no sentiremos satisfacción alguna. A veces, tendemos a ir detrás de objetivos que otros nos han impuesto o que no forman parte de nuestra forma de entender la vida. Antes de definir nuestro objetivo debemos preguntarnos ¿Realmente deseo alcanzar este objetivo?
- ¿Qué nos pone las pilas de nuestro objetivo?
- ¿Cómo está alineado con nuestros valores?
- ¿En qué medida es una meta que parte de nuestro interior y nos haría mejores personas?
¿Por qué AMBICIOSOS?
A estas alturas ya sabes que lo que no nos cuesta esfuerzo tampoco nos motiva demasiado. Si algo es demasiado fácil de conseguir y no nos da un poco de vértigo, tampoco quizás merezca la pena. Tener metas ambiciosas es la razón de ser de cualquier profesional o empresa. Piensa que en la zona de confort ya estás obsoleto y por lo tanto hay que soñar en grande y atreverse a hacerlo. Convendría preguntarse:
- ¿En qué medida me saca de zona de confort esta meta?
- ¿Siento que a pesar de sacarme mucho de mi zona de confort puedo lograrla?
¿Por qué BASADOS EN LA ACCIÓN?
Nuestros objetivos deben de poder conseguirse a través de la acción, a través de pequeñas acciones concretas que nos acercarán hacia el objetivo, de aquello que podamos hacer en estos días más inmediatos. Por este motivo al definir un objetivo debemos ser capaces también de definir las acciones que tendremos que llevar a cabo en el camino.
Estas siete variables: Medibles, Específicos, Temporales, Auto-Alcanzables, Auténticos, Ambiciosos y basados en la Acción son las más necesarias para definir con éxito nuestros objetivos. Lo más importante es el hecho de pensar en ello, de ponerlo sobre el papel, ya que al hacerlo inconscientemente estamos acercándonos a nuestros objetivos y tenemos la sensación de que todo está bajo control, algo fundamental para fomentar nuestra capacidad y autoeficacia.
Por cierto, si eres un líder de equipos, necesitas que tu equipo hable también de sus objetivos muy a menudo. Te recomiendo utilizar esta metodología para hablar con estas personas de sus objetivos.
Con cariño. César.